La mítica Calle Puente Grau
Esta calle que lleva el mismo nombre de una importante vía de la ciudad de Arequipa fue un importante lugar de encuentro de la juventud cotahuasina, pues en ella se encontraba el gran Colegio Mariscal Orbegoso, importante centro de la vida cultural de la provincia. Desde hace algunas décadas el Colegio dejo su sede a la Escuela, también funciono en esta calle el jardín de párvulos.
La estrecha calle Puente Grau nace en una esquina de la plaza, pasando el puente gana espacio, ensanchándose hasta la escuela, para después volver a estrecharse y reducirse a un sendero y hacer de camino a Quillunza.
Cuantos de nosotros corríamos presurosos por esta calle para no "llegar tarde". A la "hora de salida" ansiosos ganábamos la calle, algunas subían, los que venían de Quillunza, otros bajamos. En ocasiones íbamos a Pajraya a jugar un partido de fulbito. Recuerdos que se fueron y no volverán.
En verano de este año estuve en Cotahuasi despues de muchos años, una de las primeras calles que visite fue esta, les presento una muestra de fotos de esta calle en toda su extensión: http://portalcotahuasi.com/pictures/thumbnails.php?album=102
Razumikin
Fiesta costumbrista de Antabamba en Lima.
Los residentes del pueblo de Anta bamba en Lima se complacen en invitar a Ud. y familia a la gran parrillada bailable, ocasión propicia para renovar y sentir el afecto de los antabambinos y residentes de nuestra querida provincia de La Unión - Cotahuasi, distritos y anexos unidos en un solo gran corazón apoyaremos este gran proyecto de hacer realidad nuestro toril taurino en Anta bamba.
Los residentes del anexo de Anta bamba, agradecen anticipadamente su gentil asistencia.
La cotahuasinita
LA COTAHUASINITA

Por: SAUL GARATE FARFAN
Este viejo ómnibus, ( antes , mal llamado “góndola”) representaba para los habitantes de los lejanos pueblos de Huaynacotas, Puica, Alca , Tomepampa y Taurisma , la importante función de medio de comunicación .
La ruta desde Pallacocha hasta Cotahuasi ,se había logrado culminar en l960; y de allí, aguas arriba del . río , se hizo gracias a la perseverancia de los lugareños. Pronto , el sacrificio fue coronado por el éxito y uno de los primeros medios motorizados en surcar esos caminos fue LA COTAHUASINITA que bajo la paciente conducción de su propietario don Jesús Lazo, un simpático y dicharachero majeño , llevó el comercio y la comunicación a esas alejadas zonas en su viejo ómnibus -ford del 47.- motivo de la presente historia.
El balar de alguna oveja del corral se confundía con el lejano sonido de la “góndola” del señor Lazo, único medio de transporte que diariamente cruzaba esos parajes alborotando el silencio que se recostaba por todo el lecho del caudaloso río , llenos de áureos retamales , venerables molles y huarangos. No cabe la menor duda , que era el único medio motorizado, amén de los tozudos arrieros que incansables transitaban tras la recua de briosos cuadrúpedos., que avanzaban tras el cadencioso tañir del “esquelón”, del mulo mayor, alteraban la quietud de esos parajes.
A mi tierno hermano , que apenas aprendía a hablar, se le iluminaba el rostro cada vez que escuchaba el sonido del viejo motor del único vehículo que sus ojos habían apreciado por esas quebradas.
Recuerdo que con barro hacíamos la réplica de este ya familiar vehículo y con piedrecillas simulábamos su carga, todo , frente al atardecer serrano .Eran estas las épocas en que vivíamos pendientes del sacrificio de alguna res o marrano para que nos regalen su vejiga que inflada, hacía las veces de un balón de fútbol.
Una tarde , nuestros juegos fueron interrumpidos por la voz gangosa de nuestro padre, quien desde la muerte de nuestra mamá, se había dedicado a beber licor en demasía , dejándonos al azahar .La vida se nos fue complicando , hasta que la madrina de mi hermano se lo trajo a la costa. Triste fue la separación. Me consolaba la esperanza , de algún día poder seguirle los pasos , para poderlo ubicar en medio de la inmensa urbe sembrada de cemento. Los malos tratos de la nueva mamá que nos impuso mi padre se hizo insoportable, hasta que agarré mi costalillo, junté las pocas ropas que tenía y me subí a LA COTAHUASINITA. Rodé por diferentes lugares, toqué infinidad de puertas , recibí mil desprecios, pero, me fui haciendo hombre, como un canto desgajado del peñasco de mis quebradas.. Me hice chofer, transité por los cuatro puntos cardinales y… de mi hermanito , no supe más; hasta que un día por el control de PUCUSANA, un oficial solicitó mis documentos . Lo observé bien, llevaba en su chaqueta mi mismo apellido y antes que saliera de mi asombro, me preguntó a boca de jarro,: ¿ AUN SUBE POR ALCA LA COTAHUASINITA?. Un eterno abrazo selló este encuentro y un mar de recuerdos invadió nuestras almas , transportándonos al lejano escenario de nuestra triste , pero añorada infancia.
Huacho,2010
Alca






